domingo, 24 de diciembre de 2006

Comunicario


Poema ideográfico de un barco
a la deriva
Situarse
en alta mar
sin pertenecer
a ninguna bandera.
Dirigir
los ojos hacia un horizonte
extenso que solo limite el cielo.
Anunciar y sortear los obstáculos
que nos impiden ver el dibujo cambiante
de las nubes, su efecto en las tierras exploradas,
su reflejo en las desconocidas, su sombra en las olvidadas.
Asombrarnos y ser capaces de discernir, la no coherencia de sus formas,
pero
la absoluta
realidad
de su existencia.
Y no explicarlo,
pero sí preguntarse profundamente.
Pero sí, prepararse para las tormentas y las calmas.
Pero sí, no sucumbir en la no acción de la calma chicha.
Pero sí, no dejar que nadie naufrague por no nombrar,
por no ser oído, por no avisar de lo avistado,
desde la privilegiada posición
de los que nos encontramos
y queremos encontrarnos,
aunque no sepamos como,
en el puesto de vígia.
Adalir